EL NACIMIENTO

 
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    EL NACIMIENTOLA MADRE  -  EL BEBÉ EL PADRE  
     
 
EL  BEBÉ

El bebé es también co-protagonista, está ahí dentro, nadie le puede ver,  pero todos están ilusionados, esperando, proyectando fantasías para su futuro. El bebé es una nueva Vida, es una creación. Es riqueza, abundancia, prosperidad, alegría, en la mayoría de culturas. A lo largo de la historia los bebés morían si no eran suficientemente sanos y fuertes, porque no teníamos los recursos de ahora, pero si esto sucedía, se consideraba parte de la vida misma. Hoy en día, nuestra cultura occidental nos hace negar la muerte, rechazarla y reprimir todos los sentimientos que provienen de ella. Nos parece que todo bebé tiene que ser 100% sano, y hasta a veces parece que cuando la madre se pone en manos de los médicos es porque está "comprando" ese producto: un bebé sano. La obstetricia actual contempla al bebé como un ser en peligro, víctima de la mujer, (quizás reminiscencia de la cultura religiosa), le llaman feto, se le considera un producto de la concepción, no tiene sentimientos, no es más que un proyecto. Se le debe "extraer" del vientre de la mujer cuanto antes y más rápido, si hace falta por cesárea, pobrecito no lo vamos a hacer pasar por ahí abajo, ese lugar tabú y contaminado de la mujer.

Pero esa filosofía no escrita no coincide con la del bebé. El bebé es muy sabio, por supuesto que siente, y lo que es más, el nacimiento se queda grabado en su memoria más primitiva, para siempre, y condiciona su vida dependiendo de lo traumático que haya sido. Los bebés están diseñados para pasar por el canal del parto, para ser estrujados por la vagina, para ser tocados por los fluidos vaginales y hasta la caca de su mamá, que le proporcionará la flora cutánea que le protegerá de infecciones. Está diseñado para no separarse de su madre en ningún momento durante las primeras horas, y para mamar. David Chamberlain en los 80 demostró con hipnoterapia cómo unos minutos de separación tras el nacimiento en hospital causaban traumas en los bebés que arrastraban hasta la vida adulta y condicionaban su relación con los padres y con el mundo.

Frederick Leboyer en los 50 ya defendía la idea de que la forma en que el bebé es tratado al nacer es la forma en la que tratará el mundo de mayor. Bueno, sólo hay que ver cómo está el mundo ahora. Las culturas de predominancia masculina y bélica siempre han intentado separar al bebé de la madre lo antes posible, para que se hagan "hombres", machos agresivos, etc. Ahora ya se ha generalizado tanto que quién sabe dónde iremos a parar.

Por eso:

¡¡Si queremos un mundo mejor, tenemos que mejorar la forma de venir al mundo!!

 

Bibliografía:

David Chamberlain

F. Leboyer

Lectura de Interés:

Dar a los bebés el mejor comienzo, por Pat Törngren

www.paraelbebe.net