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Parto Gabriela S., Domingo 21/01/07

Gabriela es una de mis clientes desde el principio del embarazo. Es una joven de 21 años y el primer embarazo. Le he llevado todo el seguimiento, y le he facilitado material y clases de preparación al parto. La visité la semana pasada a las 36 semanas y me pareció que aún quedaba bastante para el parto. Sin embargo el Domingo me llamó a las 7 de la mañana diciendo que había empezado a tener contracciones suaves a las 8 de la noche anterior y fuertes desde las tres de la mañana. Más tarde, le agradecí por haber esperado a las 7 a llamarme, qué considerada! Fui a verla a casa a las 7:30, vive muy cerca de mí, y la encontré arrodillada en el suelo totalmente inclinada hacia delante sobre el colchón, respirando lentamente y relajada. Su novio estaba con ella (no le había visto hasta ahora) y parecía bastante tranquilo y feliz (qué raro pero qué bien!). Hablé un poco con ella, para observarla, contracciones cada 4 minutos, fuertes y duraderas, pero sin presión en la espalda o bajos aún. Después de palparle la barriguita y escuchar al baby, le ofrecí examinarla para decidir si quedarse en casa o ir al hospital, ya que ella no quería parir en casa, y aceptó. Sin embargo, nada más empezar me pidió que parase y me apartó la mano. Así que sólo noté un poco de cervix y la cabeza bastante baja. Quizás unos 6 o 7 cm, pero tampoco me hacía falta, observándola noté que no quedaba mucho y que sería un parto fácil.
Nos encontramos de nuevo en el hospital a las 08:30. En el hospital me piden que diga de cuanto está y todo eso, me inventé que estaba de cuatro centímetros para que me dejaran más margen. Dejé un momento para que se adaptaran al nuevo entorno, ya que estaba demasiado "terrenal" preocupada por la ropa y las bolsas. Le preparé la "pool", la bañera de partos, y a las nueve ya estaba en el agua. Enseguida cambió de actitud, cerrando los ojos, respirando con las contracciones y moviéndose en la bañera. Ajena al mundo, sólo de vez en cuando murmuraba "mierda". Estaba en el famoso "planeta parto", genial. El novio muy tranquilo y manteniendo contacto con ella sin necesidad de hablar. Yo sentada en un rincón y escuchando cada cuarto de hora al bebé, y murmurándole en tono "hipnótico" palabras de confianza, como que lo está haciendo bien, que esto es normal, que está ayudando al bebé a que venga, lo de la flor que se abre, etc. En un momento dado, alrededor de las 10:30, me dice que duele mucho y que no puede más. Le digo que lo está haciendo muy bien y que ya queda menos, pero que si quiere puede usar el gas (entonox). Lo prueba un poco y lo deja. Respirar le va mejor. Ya no me pide nada más. Son las 11 mas o menos. Está en plena transición, moviéndose mucho en el agua, y me dice que tiene caca. Ya sé que no es caca pero le digo que vaya al baño, porque así ayudará al descenso. Lo hace y no consigue orinar ni defecar. Vuelve a la piscina, y tiene ganas de empujar. Está de rodillas en el agua.Le digo que se deje llevar, que no piense ni decida sino que escuche a su cuerpo y a su bebé. Ella parece estar casi en trance, empuja de forma espontánea y no se queja, tan sólo el gemido de los pujos, ese sonido tan animal y profundo. Pronto empieza a abombar la vulva, yo no le doy ninguna instrucción, veo que ya lo está haciendo muy bien. 11:20 empieza a emerger una bola blanca - transparente, son las membranas de las aguas, que están intactas, y poco a poco aparece una sombra oscura dentro de esa bolsa, la cabecita. Gabriela despierta de su trance y me mira asustada, ahora está semi-sentada en la bañera, el novio corre a por la cámara. Le digo que jadee y jadeamos juntas mirándonos a los ojos. Es el momento perfecto para que el periné se distienda, con la cabeza a medio asomar. Se relaja. Otra contracción, empuja un poquito y volvemos a jadear, no quiero que empuje fuerte para que no se desgarre. Esta vez la cabeza con la bolsa se ha mantenido a medio salir un ratito. A la siguiente contracción no le digo nada y ella empuja fuerte, sale un globo blanco con la cabeza dentro, a lo "astronauta", y la bolsa se rompe seguidamente. Está debajo del agua, así que mejor no tocar porque no quiero estimular que respire. Tan sólo miro que no haya vuelta al cuello. Siguiente contracción, Gabriela vuelve a empujar espontáneamente, y apenas le aplico un poco de presión para que salga el hombro anterior y nace el bebé. Se lo pongo sobre la barriguita. 11:27, niño, pequeñín, llora un poco y recupera color enseguida. Abre los ojos y mira fijamente a su madre, que lo sostiene; deja de llorar y se queda tranquilito respirando despacio. Parece feliz. Le pongo una toalla calentita encima y abro el tapón de la piscina para que se empieze a vaciar.
Viva! Ha sido muy emocionante. Le cambio la toalla, les felicito y les dejo solos un par de minutos, se me cae la lagrimilla, snif!
A los diez minutos le pinzo el cordón y el padre lo corta, la piscina está casi vacía, Gabriela se siente incómoda, le invito a que se intente poner de pié, y en el esfuerzo siente un pequeño pujo y alumbra la placenta. Vamos a la habitación contigua donde está la cama y le pongo el bebé piel con piel cerca del pecho. Le miro el periné: intacto! Sólo un pequeño corte en la piel de un labio que no sangra. Sin puntos. Bieeen!!
La placenta estaba completa pero un poco infartada y calcificada.
El bebé pesó 2780gr, nacido a las 37 semanas, y lo celebró orinándose en la báscula y mis manos. Tenía un poco de vérmix.
Lo puso al pecho pero el bebé parecía conformarse con mirar a su mamá con adoración. Más tarde se cogió un poquito.
A las tres horas de haber parido los mandé para casa, (después de comer, ducharse, etc) se fueron andando hasta el parking, y luego por la tarde me pasé un par de horas en su casa para asegurarme que el bebé mamaba y que ella estaba bien.
Al día siguiente le di la vitamina K oral, porque quería que el bebé mamara bien antes de dárselo. Se cogía muy bien al pecho. Lo vio la pediatra y dijo que estaba todo bien.
Ayer también la visité y parece que todo va muy bien y que el bebé mama bien, le di mucho apoyo para la lactancia y parece que nota que su bebé come y que tiene más leche cada día. El bebé se llama Tyronne, y es mulatito, como sus padres.

Me encanta mi trabajo!

Mireia Marcos