PARTO PAOLA, KIKO I ELOI 24 Julio 2007

Ahí va el relato de mi maravilloso Parto, espero que lo disfrutéis tanto como yo:

Rompí aguas el Domingo 22 de Julio a las 2:00h am (una fisura de la bolsa, salía poco líquido y era clarito).

Estaba sola en casa, bueno con mi gata y mi perra. Llamé a Kiko, el futuro papi,  que estaba trabajando, y le dije que empezaba la aventura. Tenía ligeras molestias de regla pero nada importante. Le dije que no hacía falta que viniera a casa, que si había novedades ya le avisaría. Estaba muy emocionada, pronto conocería a mi bebé!!!! Me fui a dormir a las mil de la madrugada, me sentía tan contenta…

Por la mañana a eso de las 11:00h am llamé a Inma Marcos para comentarle lo de la fisura de la bolsa, y quedamos en que la informaría si la cosa iba a más. Seguía con unas muyyy ligeras molestias pero parecía que el parto no arrancaba.

Empecé a tener dolorcillos y ganas de que fueran a más. Durante ese día acabé de pintar un trozo de pared que me faltaba del pasillo (cabezona que es una, cosas del síndrome del nido), y regué toooooodas las plantas. Kiko no fue a trabajar por si acaso. No fuimos a "dormir". A las 3:45h am le desperté diciéndole que me diera un empapador porque la bolsa se había roto de verdad. Él, medio sobado, salió disparado hacía el baño (aún no se que fue a buscar), ya que los empapadores estaban a medio metro de la cama. Al volver le dije “a donde vas melón que están aquí!!!!”. Por supuesto, cuando consiguió dármelos, la cama ya estaba chorreando (menos mal, previsora que es una, que ya había puesto la funda impermeable del colchón, si no lo crujo!!).

Las contracciones empezaron a intensificarse, pero vamos, nada del otro mundo en comparación con lo que vendría después. A las 6:00h am Kiko llamó a Inma, después de hablar conmigo quedamos que vendría después de desayunar.

Cuando llegó, me exploró y dijo que la cosa iba para largo (estaba de 2 cm). Se fue, mandé a Kiko a dormir y yo me puse a chafardear lo que Inma había escrito sobre mi estado (defecto profesional, soy enfermera de maternidad).

Al mediodía volvimos llamar a Inma ya que las contracciones eran irregulares (igual unas cada tres minutos y otras cada seis),  pero muy dolorosas. Quedamos que vendría Mireia (su hermana, la cosa quedó en familia) a la noche si todo seguía igual, pero antes nos enviarían un acupuntor si queríamos para intentar acelerar la cosa (yo me animé, ya que este hombre tiene fama de conseguir que el parto vaya rápido). Empezaban a ser demasiadas horas con la bolsa rota y el parto no quería arrancar de verdad!

El acupuntor llegó a las 20:00h pm. Llàtzer, así se llama, me transmitía una gran paz interior y una tranquilidad enormes con su manera de hablar, tan suave y pausada… Preparó el “chiringuito” y comenzamos la sesión. Ahí me vierais, sentada en la pelota de dilatación con las piernas y las manos llenas de agujas, y las agujas conectadas a unos cables que daban pequeñas corrientes, parecía un experimento de la naranja mecánica, así estuve una hora.

Las contracciones se hicieron más regulares pero eran más soportables, la cuestión era que no me podía mover para no desplazar las agujas; aún así, recuerdo que me relajé bastante.

Mireia llegó a las 21:00h pm, me exploró y la cosa estaba idéntica a por la mañana. Recuerdo que dije," si esto ya lo sabía yo, por ser de la profesión me va a tocar el parto más largo”. Kiko aviso a los vecinos que nos tenían que acompañar en caso de necesidad al hospital que estábamos de parto (ventajas que tiene una de tener un marido sin carnet de conducir y vivir en medio de la montaña).

Llegó la noche, como tenía tanto dolor, estaba empezando a hacer posturitas y ya no sabía como ponerme, Mireia se quedó a dormir. Mi perra (gossa d´atura), que estaba desde el domingo debajo de la mesa del comedor al lado mío, venía a lamerme las piernas a cada contracción, mirándome asustada como si también a ella le doliesen las contracciones.

Alrededor de las 4:00h am despertamos a Mireia ya que la cosa era insoportable. Le pedí por favor que me volviese a explorar, estaba de 3cm dilatada (parece que tengo el velocímetro estropeado, voy más lenta que un caracol perezoso), y la cabeza del bebé no se estaba encajando en la posición correcta; Mireia me propuso una nueva posturita (de “mahometano”) para hacer rotar la cabeza del bebé , y me animaba a seguir. Me pasé la noche chillando como una loca y a cuatro patas en el comedor, a ratos sentada en el WC (menos mal que el papi había desmontado la puerta del lavabo, ya que es “superminisize”, y hubiera sido chungo entrar y salir tantas veces), en pelotas y con el forro polar puesto en pleno mes de julio (se ve que el termostato también lo tengo averiado).

Sobre las 4:45h me metí en la ducha con Kiko a ver si me relajaba un poquito, (nuestra última ducha antes de ser papás). A las 5:30h am mandamos a Kiko a buscar la piscina al coche de Mireia, la montamos en el comedor y me metí dentro. El agua calentita parecía que iba bien, hacía las contracciones más llevaderas, parecía que flotaba, Kiko y Mireia me hacían masaje en las caderas y las lumbares, mmmm… ( al día siguiente me enteré que cortaron el agua de la urbanización a las 7:00-8:00 de la mañana, casi me quedo sin chapotear! pero peor hubiese sido estar en el hospital ya que estaban sin luz -el famoso apagón de Barcelona-).

Y tachán... empecé a tener ganas de empujar!!!!!!. La cosa empezaba a ir rápido, dilaté por completo pero la cabeza no bajaba, recuerdo que pensé “no hay nada normal en este parto, hasta el expulsivo va a ser mega-largo”. Se ve que tenía un reborde del cuello del útero que no dejaba pasar la cabeza; llegó Inma, y en un par de contracciones me “hizo un apaño manual del cérvix” para eliminar ese reborde; recuerdo que grité como nunca en la vida, pero más por tener que estar boca arriba que por lo que Inma me hacía, es que sólo me sentía cómoda a 4 patas.

Salí de la piscina y como seguía sin bajar la cabeza, decidimos probar una postura para contorsionistas y otros aficionados al circo. Sentamos a Kiko en una silla (que nos costó encontrar, porque en mi casa no hay sillas, con el sofá y los cojines nos bastamos), me senté con él cara a cara con las piernas abiertas, atamos una colcha alrededor de mi cintura y por detrás de la silla, y en cada contracción me descolgaban hasta llegar casi al suelo con mi culo     (Inma hizo fotos de este momento. Si en alguna conferencia habla de esta postura, quizás el testimonio gráfico sea yo). Noté la sensación de querer cagar un melón, y al rato noté la cabeza del bebé que bajaba. Decidimos sentar a Kiko en el sofá y yo me puse en cuclillas apoyada en sus piernas. Empecé a empujar hasta que empezó a verse la cabeza, Inma nos lo enseñaba con un espejo y nos decía que sólo podía ser un niño, ya que vaya parto me estaba dando (no sabíamos el sexo).

Por fin noté el famoso " Aro de Fuego" (me pensaba que quemaba más, la verdad). En estas que entró la perra (se había ido hacía un rato a pasearse con sus amigos perrunos por la urbanización), y flipó con el panorama desde la puerta: Una piscina montada en el comedor, dos comadronas animándome como si fuese a ganar las olimpiadas, Kiko bufando, yo  gritando poseída como la niña del exorcista, y una cabecita asomando por mis bajos, así que decidió darse media vuelta e irse por donde había venido.

Una vez salió la cabeza, los hombros costaron salir un poquito porque había una pequeña distocia, pero yo ya estaba en la gloria, ya quedaba muy poquito para acabar!  Y  tras unos cuantos empujones y liberar 2 vueltas de cordón, Eloi decidió ver mundo a las 11:38h de la mañana, me lo pusieron encima, recuerdo que entre lágrimas de emoción dije “que guapo es”. Inma me indicaba que le soplase en la cara y le llamase por su nombre, para estimularlo, acto seguido empezó a llorar. Recuerdo a Inma y Mireia saltando de alegría por el comedor. Tras dos días y medio, esto llegaba a su fin, por fin!!! Me tumbé en el sofá, y en 10 minutillos y sin empujar salió la placenta (por fin algo fácil en este parto maratoniano). Cortamos el cordón, Kiko cogió a Eloi, y yo me fui a la ducha tan fresca como si me acabase de despertar. Después me tumbé en el sofá para una ITV de bajos: precisé cuatro puntillos para un desgarro de grado y medio (no nos poníamos de acuerdo si era de primer ó segundo grado) que no me ha dado ningún problema ni dolor. Pusimos a Eloi a la teta (mama de maravilla, menos mal que la lactancia me está resultando muy fácil), y me hicieron el zurcidito (tenemos una foto muy graciosa de Mireia cosiéndome con una luz de minera en la cabeza). Me prepararon un delicioso “batido de placenta” que me supo buenísimo, y el resto de placenta lo congelamos, para en un futuro plantar un arbolito.

 Eloi pesó 3,600 kg al nacer y midió 52 cm, todo un hombretón para una chiquitina como yo!

Weno chic@s un relato laaaaaaaaaaaargo, creo que mi maravilloso parto se lo merece. Aunque había momentos que parecía que no tenía fin,  no lo cambiaría por nada del mundo, es mi parto y fue maravilloso. Comentaros que vale la pena, y que hay que luchar por lo que una desea en esta vida. Sin duda, algún día deseo repetir la experiencia.

Desde aquí, darle las gracias a Kiko porque sin él esta aventura nunca hubiera sido posible; gracias por tu amor, tu apoyo incondicional y por hacerme sentir la mejor mamá del mundo; gracias a Eloi por ser un bebé tan fuerte para aguantar un parto tan duro sin mostrar señal de sufrimiento y por enseñarme cada día cosas nuevas con solo una mirada; gracias a las comadronas Inma y Mireia Marcos, que ya forman parte de mi vida y de mi corazón, grandes profesionales a las que admiro y con las que espero trabajar algún día cuando me saque el titulín. Gracias por ayudarme a hacer realidad mi sueño y por confiar en nosotros hasta el final. Besos de la familia al completo, Eloi os saluda desde la tetita de su mami. Ah!!!  y saludos de la perra, ella también se merece mención por estar a mi lado en el momento más importante de mi vida.

Paola del Amor

 

- Comentarios didácticos para comadronas sobre este parto.