Traducción: "Dolor en el Parto" de Nicky Leap
DOLOR EN EL PARTO
A través de la perspectiva de la comadrona
Traducido por Mireia Marcos
Nota de la traductora: Nicky Leap, comadrona Inglesa actualmente en Nueva Zelanda, ha realizado varios estudios sobre este tema. Nicky entrevistó varias comadronas procedentes de diversos ambientes de trabajo, las citas aparecen en cursiva en el artículo. Se omite una parte irrelevante de la introducción. El resto de la traducción es fiel.
Background del estudio:
El dolor en el parto es una parte central de la experiencia de las mujeres dando a luz, y objeto de discusión constante en grupos prenatales. Las mujeres han subrayado que las actitudes de las comadronas tienen un profundo efecto en su experiencia de parir. Esta comprensión contribuyó a motivarme para explorar las ideas y percepciones de las comadronas acerca del dolor en el parto. Mi interés personal fue alimentado por catorce años de práctica especializada en parto en casa y trabajando con mujeres que expresaron constantemente puntos sobre su experiencia del dolor del parto. Las discusiones con colegas en South East London Midwifery Group Practice a menudo se centraban en justificar nuestros actos cuando se nos acusaba de “negar analgesia” a las mujeres de parto. Tuve ocasión de explorar cómo las comadronas pueden reaccionar cuando se las confronta con acusaciones tales como: “Por qué diablos no ibas a ofrecer analgesia a todas las mujeres en los noventa?”.
Por estas razones, elegí explorar “una perspectiva de la comadrona sobre el dolor en el parto” en mi tesis en Midwifery. La metodología y cuestiones que usé en las entrevistas aparecen en el artículo anterior en MIDIRS (sept 1999). (...)
Identificando el “paradigma de la analgesia” y el paradigma de “trabajar con el dolor”:
Con la excepción de la comadrona Holandesa (el resto eran mayormente británicas), las comadronas en el estudio tenían claro que su abordamiento del dolor en el parto era diferente de lo que les habían enseñado en su formación. Los nombré el paradigma dominante de “analgesia” (pain relief) y el paradigma de “trabajar con el dolor” (working with pain). Aunque el concepto de trabajar con el dolor tiende a estar incorporado en el conocimiento y la filosofía de la partería, el etiquetaje de conceptos no supone implicar versiones polarizadas tales como comadronas versus medicina, o parto en casa versus parto en hospital. Desde luego, el estudio incluyó descriciones de comadronas “trabajando con el dolor” en hospital tanto como descripciones de comadronas tomando un abordamiento de “analgesia” fuera de hospital, en partos en casa.
El Paradigma de analgesia y la cultura de sala de partos: “¿No crees que deberíamos ponerle una epidural?”:
Preguntando a comadronas cómo ha cambiado su idea del dolor en el parto desde su formación obtuve descripciones de un sistema en el que la oferta de analgesia se enseñaba como un rol esencial de la comadrona y una elección importante de la mujer, independientemente del tipo de parto:
“En mi formación me llevaron a creer que tenías que hacer todo lo que estuviera en tu mano para aliviar el dolor. Sabías que estaba ahí por algo, pero nos enseñaban que era tan desagradable para ellas que lo más importante era deshacerse del dolor para que pudiera parir “cómodamente”.
La presión de ofrecer analgesia fue descrita por las comadronas con descripciones de la cultura de sala de partos. Éstas incluían la incomodidad experimentada por los practicantes presentes con una mujer con dolores:
“Algunas comadronas dan Pethidina (dolantina) por que no les gusta el ambiente, el ruido y la agitación, y el hecho de que la mujer no se calmará. Creo que a veces la comadrona tampoco tolera el dolor. Creen que la mujer no lo tolera y en realidad son ellas...”
“Así que aquí es donde “la de la habitación once está perfectamente sedada” llega. Se trata de la necesidad de la comadrona de no tener que tratar con alguien sufriendo dolor, con la expresión de dolor de otra persona.”
“Es mucho más trabajo para la comadrona estar interactuando con alguien que está agitada y haciendo mucho ruido, y necesitando atención. Entonces tienes que estar con ella todo el rato, no te puedes ir a tomarte un café o lo que sea...”
Bastantes comadronas comentaron cómo la presión de ofrecer analgesia se exacerbaba en salas de partos con reacciones a los ruidos que hace una mujer de parto, especialmente cuando estan asustadas y alienadas:
“Es un sonido de pánico, un grito, y es diferente del ruido que hacen cuando están trabajando con su cuerpo...”
“Oh, es horrible. Suena como si estuvieran matando a alguien...no oyes ese ruido cuando conoces a la mujer. No lo oyes en los partos en casa,. Ese grito tan desagradable me atraviesa.”
“Sales de una habitación donde la mujer hace bastante ruido y te dicen: “¿Qué pasa ahí dentro?” Como si fuera algo anormal. “¿No puedes hacer algo al respecto?” y tú dices: “Está bien, ya casi está”. Y te contestan: “Dios, espero que tenga el bebé pronto, menudo escándalo que está montando!” Y esto con gritos normales, los rugidos y gemidos.
Se describió un sistema paternalista en el que los practicantes quieren ser “amables” y hacer uso total de los “beneficios de la tecnología moderna”. “En estos tiempos ninguna mujer debería tener que sufrir el dolor barbárico del parto”. Este tema fue desarrollado por una comadrona comunitaria que contaba la historia de una anestesista celosa que “iba por ahí ofreciendo epidurales”:
“Ella no tiene idea de la verdadera experiencia de parir y experimentar dolor, y lo que significa para la mujer a posteriori. Tuvo un bebé con epidural... es casi como si te acusara de crueldad cuando le intentas explicar. Si dices algo sobre mujeres que no quieren epidural te dirá que estas haciendo presumciones culturales y cosas así. Es muy difícil. Es como unas cruzadas por el parto indoloro, sabes? – “OK, has experimentado ese dolor antes, pero deberías probar sin y descubrir la diferencia”-. Y de hecho, muchas comadronas, la mayoría, estan en desacuerdo con esto”.
Se expresó preocupación por un sistema que prioriza lo que llamo “El menú de opciones”, la lista de lo que se ofrece y los pros y contras de cada método, dados a la mujer en nombre de proporcionar “elección informada”. Es un menú jerárquico, comenzando con los métodos no-farmacológicos que las comadronas suelen aceptar, como agua y aromaterapia, y terminando con la epidural al final de la lista. Unas cuantas comadronas sugirieron que el hecho en sí de ofrecer el menú crea una cultura donde la mujer y los que la atienden acaban por asumir que el uso de algún tipo de analgesia, por más inofensiva en apariencia, forma parte necesariamente del proceso de parir.
“Creo que la mayoría de comadronas no ven realmente muchas mujeres de parto que no estén bajo la influencia de una u otra droga. He visto muchas mujeres de parto que no han tomado drogas y creo que he aprendido un montón sobre cómo hacen frente al dolor. Pero creo que si no lo has visto, es muy difícil saber que es lo “normal”, y podría ser espantoso”.
El paradigma de Trabajar Con el Dolor – el concepto de “dolor normal”:
Todas las comadronas sugirieron de una forma u otra, que la clave para desplaszarse hacia un paradigma diferente, uno que “trabaja con el dolor”, es desarrollando un entendimiento de qué es dolor normal, como parte del proceso del parto. El concepto pareció capacitar las comadronas a hacerse a un lado y ocuparse de cualquier incomodidad potencial en una misma suscitada por la expresión de dolor de la mujer:
“Si veo que el parto va bien y que la mujer está experimentando lo que yo llamaría “dolor normal” – que por supuesto es debatible para algunas personas – entonces pienso que estoy conforme en sentarme y esperar y no querer deshacerme del dolor.”
Comprender la diferencia entre dolor normal y anormal se enseña en Holanda como una habilidad importante de la comadrona:
“Recuerdo a la directora de la Escuela de Comadronas Holandesa explicándome que para un parto normal, siempre hay dolor normal. Y es el arte de la comadrona el diferenciar si es normal o anormal. Si el dolor es anormal, algo realmente patológico está sucediendo. En Holanda, donde todo está dividido entre fisiológico/patológico, normal/anormal, la necesidad de analgesia es anormal. Me enseñaron en la escuela de comadronas que una vez la mujer empieza a gritar y gemir, tú la comadrona deberías estar contenta.”
Las comadronas Británicas no recibieron este concepto en su formación pero describen haber llegado a él a través de su experiencia:
“Desde que trabajo en parto en casa, casi nunca he visto a una mujer chillando por un calmante en el principio del parto a menos que hubiera una verdadera complicación posicional. Y nunca he visto a una mujer con un bebé en una posición normal y un parto normal con buenas contracciones e incapaz de hacerle frente.”
Hubo unanimidad en que el dolor anormal está asociado con parto anormal, y que la analgesia es habitualmente apropiada en esos casos:
“Una vez sentí que comprendía la diferencia entre dolor normal y anormal, empecé a pensar que a veces es importante proporcionar analgesia farmacológica como parte crítica del tratamiento del partto anormal, y que la analgesia farmacológica no era necesaria para el parto normal.”
Razón para no ofrecer analgesia en parto normal:
Las razones para rehusar el paradigma de la analgesia que dieron las comadronas seguían dos corrientes: creer que el dolor tiene un propósito y ganar seguridad respondiendo a la reacción de la mujer. Sus teorías sobre el propósito del dolor se pueden resumir así:
*Dolor como pura fisiología:
“Cuando piensas en el proceso implicado, cuando piensas que la mujer tiene que sacar el bebé de ahí dentro, no sorprende que tenga que haber incomodidad y dolor.”
*El dolor detiene a la mujer y le permite buscar un lugar seguro para parir:
“Así que la mujer no está en medio del Caprabo, que no es un lugar seguro para dejar salir al bebé. Tienen que encontrar un lugar seguro. Así que llegan esos dolores llamando a la puerta.”
*El dolor marca la ocasión:
“Algo enorme y increíble está a punto de pasar, algo que no puedes llevar a cabo si le das la espalda y te pasas el rato riendo y contando schistes. Tienes que hacer algo equivalente en enormidad a ti misma, algo que no harías habitualmente, un patrón de comportamiento que no asumirías normalmente. No es como empujar todo fuera? Tienes que detener todo lo demás dentro de ti para poder hacer esa increíble transición de tener un bebé.”
*El dolor llama al apoyo:
“Ser madre es una gran transición: todos esos pasos en la vida, incluso la muerte, requieren amor y atención para hacerles frente. Y la analgesia – especialmente la epidural – se lleva su sensación y con ello la depriva de suficiente amor y atención.
*El dolor desarrolla comportamientos altruistas en los bebés.”
“El dolor desencadena un compleja reacción hormonal y cambios químicos que van unidos a la adaptación social.... ayuda a estabilizar y despertar el instinto de que tienes que cuidar de este bebé durante 20 años.”
*El dolor eleva la alegría:“La capacidad de sentir alegría y dolor parece bastante central en nuestro estar aquí y esconderse tras física Newtoniana, diría que cada acción tiene que tener una reacción opuesta. Tienes que tener alguna experiencia dolorosa para que la experiencia de alegría y placer tenga significado.”
*Dolor como transición a la maternidad:“El dolor nos lleva a la transición entre estar enmbarazada y crecer un bebé al producto final. Ya sé que está muy dicho lo de los viajes y tener que pasar a través de ellos, pero creo que de verdad necesitamos pasar a través de ello.”
*El triunfo de pasar dolor:“Las mujeres se sienten orgullosas de sí mismas porque han hecho algo muy grande... como correr una maratón, una sensación de logro.”
*El dolor como desencadenante de una cascada neuro-hormonal:
“Creo que hay algún tipo de mecanismo que capacita la mujer a hacer frente al dolor que aumenta gradualmente. Creo que tenemos que aprobar esto porque lo vemos todo el tiempo, ¿no es así? Creo que las contracciones se vuelven más fuertes y más dolorosas, pero no necesariamente más duras de soportar. Así que tiene que haber algo que haga que esto pase. No estoy segura si eso es lo que le hace entrecerrar los ojos... pero no sé lo que es una endorfina. No importa en realidad.
La clave es esa especie de dejarse ir, entrega. Lo ves e inmediatamente piensas: “Qué bien!” Sí, lo veo relacionado con las endorfinas y le hablo a la gente sobre facilitar la segregación de endorfinas – ya sabes, relajación, comodidad, entorno, sentirse segura – todas esas clases de cosas.
Hay una especie de progreso hacia dentro. Entre contracciones ella nunca sale de ese espacio interno, se queda ahí. Hay como una incapacidad de incomunicarse. Y al tiempo esa interiorización se vuelve contenida de forma que el cuerpo se queda quieto y no se mueve mucho, o hay el otro extremo en el que es como si los demonios se hubieran liberado. Son estadios bastante diferenciados. De lo que se trata es de la intensidad de las contracciones y los sonidos se vuelven más y más espontáneos. Tiene una autenticidad que es algún tipo de señal.”
*La expresión de dolor: clave de progreso –“Creo que el dolor es un barómetro...”“
La forma en que se comporta, cómo respone a las contracciones – no solamente el ruido – nos dará una indicación de en qué fase del parto están... esto forma parte de la habilidad de la comadrona que no usa drogas de forma rutinaria para controlar el dolor. Si confías en que la práctica sin drogas beneficia a la mujer, recibes mucho feedback, y sabes lo que está pasando realmente.”
La falacia de la predicción –“Se sorprenden ellas mismas...”
El hecho de que es tan fácil confundir los signos exteriorizados de “transición” con el dolor extremo de un parto “anormal” fue mencionado por todas entre risas irónicas acerca de la necesidad de evitar la creación de teorías dogmáticas y la falacia de predecir cómo la mujer soportará el dolor. Abarcar incertidumbre con las mujeres fue visto como una habilidad importante.
La impredecibilidad fue vista como un factor relevante y todas las comadronas tuvieron cuidado de alertar contra un acercamiento basado en etiquetar a quién soportará y quién no el dolor.
“Las mujeres me sorprenden constantemente y creo que aprendo de ellas. Puedes sentarte allí y pensar “Es un caso sin remedio, dice que su umbral del dolor es muy bajo” – y todo lo que tienes que hacer es decirle que lo está haciendo muy bien, que es normal y dejarle que lo afronte a su manera y creer que lo hará.”
“Tú y yo, y todas nosotras caemos de vez en cuando en la teoría “neurótica” porque a cada momento una mujer llega y predecimos tal y cual, y luego nos confunde, lo cual es genial porque nos lleva de nuevo al territorio neutral. Si caigo en el rollo de la predicción, ésta se mete en medio, no estoy con la mujer.”
Trabajando con mujeres con dolor – un acercamiento de la comadrona:
El concepto de “trabajar con dolor” y capacitar la mujer a liberar su cuerpo respondiendo a las demandas químicas para su propio alivio del dolor requiere un acercamiento diferente por parte de las comadronas, tal como ésta comadrona explica:
“Hay algunas mujeres que se han entrenado o que han decidido que van a fijar la mirada en la cara de fulanito o lo que sea, pero creo que esto es un asunto de entrenamiento. Lo hice yo misma cuando tuve a mis bebés. Pero creo que dejadas a solas, las mujeres son completamente capaces de hacerlo por sí mismas y utilizar todos sus recursos. Y no buscan en realidad, ni siquiera te miran excepto para abrir sus ojos y suplicar una cesárea o lo que sea en un momento de pánico cuando están en transición. Pero creo que una mujer que no está desesperada y que soporta bien, desaparece por completo de su conexión contigo. Se desconecta de su entorno y de los que la atienden o amigos o quién sea, y está en su pequeño espacio. Es como estar en una burbuja, y tú como comadrona sólo puedes sentarte y mirar, y realmente admirar, supongo, cómo marcha y qué está sucediendo.”
Conclusión:
Los hallazgos de este estudio ponen de manifiesto asuntos muy importantes en la práctica y la filosofía para debatir por todos aquellos que tienen algún interés en el nacimiento y el desarrollo de la praxis de comadrona. Desde que comenzé este estudio, he continuado investigando sobre el dolor en el parto y cada vez me doy más cuenta de que muchas comadronas, trabajando en diferentes ambientes, comparten una comprensión de los conceptos presentados en este artículo. Sigo convencida de que este conocimiento de las comadronas es una clave importante para el concepto de “mantener el nacimiento normal” y que esta noción está directamente relacionada con facilitar situaciones en que las madres son capaces de tomar el poder y tener confianza en sí mismas.
Leap N. MIDIRS Midwifery Digest, Vol 10, nº 1, Mar 2000 pp 49-53
Original article written for MIDIRS by Nicky Leap, senior researeche fellow/senior lecturer/professional doctorate in midwifery candidate, University of Technology, Sydney.
VOLVER A ARTÍCULOS ----- INICIO