EL NACIMIENTO DE ALAI
Por: Sandra Duran, 2005
Comadrona: Inma Campos
Llevaba desde el viernes 23 de septiembre con pródromos de parto: contracciones cada 10 minutos, muy llevaderas, que venían puntualmente hacia las 21h, pero tal cual venían, desaparecían un par de horas después. Cada día me hacía la misma pregunta: ¿serán hoy en serio? ¿Vendrá hoy ALAI?
Hacía unos días que había pedido hojas de frambuesa en un herbolario, y el jueves 29 al mediodía me llamaron para decirme que ya las tenían. Me hizo mucha ilusión, por lo que fuese estaba convencida que esas infusiones ayudarían mucho a dilatar el útero…
Así que llegué a casa y me tomé una, y después de comer otra, y bromeé con Mikel: -hoy va a ser el gran día! Estas hojas de frambuesa harán maravillas!
A las 19:30h empecé con las contracciones típicas de cada día, y esta vez no se fueron…pero tampoco eran como para decir que estaba de parto, así que no cantamos victoria y nos fuimos a dormir como siempre hacia las 23h. No dormí mucho, las contracciones cada vez se hacían más intensas y a la 1h ya no estaba cómoda en la cama, así que me fui a la sala y me senté en mi sillón preferido, el que uso para meditar. Las contracciones ya eran más intensas y necesitaba expresarme, no gritaba (todavía…) pero ya respiraba haciendo ruidos con la garganta. Mikel se despertó y vino a ver que pasaba. Le dije con una gran sonrisa en mis labios: -Hoy si que estamos de parto.
Nos pusimos a preparar todo, yo entre contracción y contracción me sentía fresca como una rosa, fuimos poniendo todo lo necesario para el parto encima de la mesa del comedor, bien ordenadito para que Imma lo tuviera bien fácil. Apagamos todas las luces y encendimos un montón de velas.
Hacia las 3-4h de la mañana las contracciones se hicieron mas intensas y ya venían cada 5 minutos, a veces cada 3 minutos. Las pasaba en el sillón o cuando me cansaba me ponía de pié y me apoyaba en la pared, empujándola hacia delante. Entre contracciones ya no podía hacer nada más que recuperarme, aunque me sentía con fuerzas y hablaba con Mikel. A las 5h decidimos llamar a Imma. Hablé con ella, le dije que no era urgente, pero que se fuera preparando que ya estaba de parto y me dolía mucho (jejeje, que ignorante, si solo era el principio!).
A las 6h llego Imma, me hizo muchísima ilusión verla. Imma siempre me ha transmitido una gran serenidad y paz, y esta vez lo sentí más que nunca y sentí que los que estábamos allí formábamos un equipo totalmente conectado. Me preguntó si quería saber como estaba el cuello…por un lado quería y por otro no quería…pero dije que si. Me preguntó cuánto creía que había dilatado, hice mis cuentas y pensé que 5-6 cm. pero dije 4. Me dijo que estaba de 3-4cm, el cuello muy finito y la cabecita muy baja, que estaba genial, pero que el parto sólo acababa de empezar…
Seguí con contracciones cada 5 minutos, pero la cosa no avanzaba….se hizo de día…y las contracciones se espaciaron un poquito volviendo a ser cada 10 minutos. Imma me propuso que lo mejor iba a ser que ella se marchara, ya que tenia comprobado que así se aceleraba la cosa. También me dijo que podía ser que se parara el parto y no continuara hasta la noche…eso ya me dolió mas, yo no quería esperar tanto!! Mi gran duda era: ¿Y cuándo te llamo? Y su respuesta me dejó igual: cuando notes que la cosa se pone diferente. Tu tranquila que Mikel ya sabrá cuando llamarme…
Se fue, eran las 9:30h de la mañana. Y nos metimos en la cama para intentar “dormir” entre contracciones. Llegué a dormirme pero hacia las 10h me levanté y volví al sillón, empecé a sentirme diferente….muy animal, no se como expresarlo de otra forma. Las contracciones habían vuelto mas intensas que nunca, cada 5 minutos y cada 3 minutos, empecé a sentirme muy grande, como gigante, todo a mi alrededor me parecía minúsculo…estaba muy agitada y en cada contracción necesitaba expresarme así que gritaba. Apareció Mikel, se acercó cariñosamente, a mi no me apetecía estar con nadie, pero no me salían las palabras para decirle que no me tocara, que me dejara sola….solo me salían gritos y gestos de “fuera, fuera, vete, déjame, no te quiero aquí”. Me sentí mal, pero me sentí bien, necesitaba estar sola. El se quedo por allí, sin interaccionar conmigo, solo observando. En algún momento nos cruzamos las miradas y me dio un ataque de risa, no podía parar de reír a carcajada limpia. Llevaba un colocón de endorfinas increíble…A las 10:30h empecé a gritar el nombre de Imma como una poseída, y Mikel la llamó, esta vez ya no me puse al teléfono, esta vez ya no estaba en la Tierra.
Llegó Imma y confirmó que ya estaba de parto. Propuso que me metiera en la bañera, me daba mucha pereza, estaba bien en el sillón, pero me convencieron. Mikel la preparó y me metí. Que gustito. Que bien. A cada contracción pataleaba la bañera creando un pequeño tsunami. Empecé a sentir una presión pero todavía no tenia ganas de empujar, salí de la bañera y tuve una pequeña pérdida, Imma comentó que era señal que ya estaba la dilatación completa. Pronto llegaron las ganas de empujar, yo estaba bien en el lavabo así que nos quedamos allí los tres. Mikel sentado en el borde de la bañera, yo de 4 patas apoyada en Mikel, y Imma, sentada en el suelo? No recuerdo muy bien como, pero estábamos los tres metidos en un lavabo pequeño. Me agarraba a Mikel por la cintura de sus tejanos, metiendo los dedos por donde pasa el cinturón y en uno de los pujos le rompí los pantalones....debían ser las 14:30h. Nos movimos otra vez, de vuelta a la sala, probé de pié, colgándome de Mikel e Imma pero no estaba cómoda, me senté otra vez de cuclillas en el sillón. Esta era la fase en que yo ya decía que no podía más, que el parto era más fuerte de lo que pensaba y que no podía con él. Pero allí estaban dos personas que creían en mi y me transmitían la fuerza que necesitaba. A las 15:45h en un pujo se rompió la bolsa de las aguas, noté un gran alivio ya que para mi fue un señal de que la cosa avanzaba. Imma comentó que había meconio reciente así que debíamos estar alerta....en cada contracción escuchaba el corazón de Alai y en una de esas bajó las pulsaciones a unas 100. Imma dijo: si en 15 minutos no ha salido nos vamos al hospital. Sentí una inyección de adrenalina en mi pecho y mucho miedo. En los siguientes pujos Alai no bajó de 140, estaba bien.
Pero la cosa iba lenta, Imma comentó que quizás llevaba una vuelta de cordón y por eso le costaba bajar . Mikel fue a vestirse y a preparar ropa para mi. Imma dijo: Bueno, Alai, tu decides donde naces, eh? Y en un pujo más asomó la cabecita, que excitación! Recuerdo que el anillo de fuego lo sentí como un placer súper intenso, por fin me abría, lo íbamos a conseguir! Imma puso una de mis manos en la cabecita del bebé, lo noté húmedo, cálido y blando. No lo podía creer, ya casi estaba fuera. En un pujo más salió el resto del cuerpecito y me lo colocaron en la barriga, pues el cordón era tan corto que no llegaba al pecho! Eran las 15:50h. Lo taparon con una toalla, y Alai hinchó los pulmones energéticamente. Me quedé muda. No recuerdo que saliese ninguna palabra de mi boca, solo amor de todos los poros de mi piel. Imma lloraba, Mikel lloraba, y le habló, no recuerdo exactamente qué le dijo, pero Alai abrió los ojos y le miró fijamente, reconoció la voz de su padre, le hablé yo y también me miró. Que sensación más increíble. Por fin los tres juntos. Imma nos dejó solos. Y allí nos quedamos, maravillados del milagro que acababa de ocurrir, en casa, en nuestro nido, con intimidad, tal como habíamos soñado recibir a nuestro hijo.
Cuando el cordón dejó de latir, Mikel lo cortó. Pusimos a Alai en el pecho, lo buscaba, pero no conseguía agarrarse y succionar (la lactancia...este es otro capítulo largo). El parto no acabó aquí, la cosa se puso aún más emocionante. Faltaba la placenta por salir, pasaron dos horas y la placenta no salía, Imma me puso dos puntos ya que me habia desgarrado un poco. Dijo que esperaríamos tres horas máximo y si no salía la placenta pues traslado al hospital....como Alai no succionaba le pedi a Mikel que succionase de mi pecho a ver si así salía la placenta...iba teniendo contracciones y mucho dolor en el coxis pero nada más. Imma me recomendó intentar hacer un pipi a ver si así cambiaba algo, fui al WC y oí a Imma que le decía a Mikel, que ya llevábamos 4 horas esperando la placenta, que si con el pipi no salía que nos íbamos al hospital.
Intenté mear pero no podía....abrí los grifos a ver si con el ruidito del agua...pero nada. Y de repente, sentada en el WC sentí que se movía algo dentro de mi, que me abría otra vez. Grité que estaba pariendo la placenta! Eran las 21h. La recogí con mis manos para que no cayera al WC, y aquí, por fin, se acabó el parto y empezó la celebración. Nos tomamos un batido de zumo de naranja con placenta para recuperar fuerzas. Y esa noche tampoco dormí, porque no podía dejar de contemplar a nuestra cría y preguntarme cómo habíamos hecho una cosa tan perfecta en mi barriga. Y 11 dias después, sigo preguntándome lo mismo cada dia...
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