Los Mamíferos
Los mamíferos al nacer están preparados para la vida extrauterina... ¡excepto los humanos! Quizás por ello el cordón umbilical humano por lo general requiere ser cortado al cabo de un rato tras el nacimiento; de otra forma la placenta continuaría conectada al bebé durante varios días hasta que se seca y se cae, pues suele ser grueso y resistente. Existe la teoría de que el ser humano nace siempre "prematuro", ya que el tamaño de la cabeza con un cerebro más maduro no podría pasar por la pelvis humana, la más estrecha en proporción puesto que somos bípedos. Se podría estimar que si no existiera este impedimento el embarazo humano sería mucho más largo, quizás el doble, 18 meses, que es lo que tarda un bebé humano en ser capaz de desplazarse por sí solo más o menos desde la concepción. Esto son sólo conjeturas, pero es para dar una idea de por qué somos un poco diferentes del resto de mamíferos.
(Y también de por qué el bebé humano necesita estar en contacto constante con la madre durante los 9 primeros meses de vida para madurar de una forma sana y desarrollarse en todos los aspectos).
¿Qué hacen el resto de mamíferos con la placenta?
Como decíamos, al nacer a término y preparados para la vida exterior, el cordón se suele romper en el parto fácilmente, por sí solo o con un simple mordisco de la madre, sin que conlleve la hemorragia por parte del recién nacido. La placenta sale al mismo tiempo o pocos segundos después. La madre se come la placenta. En parte para recuperar los nutrientes, en parte para que los depredadores no sean atraídos por el olor de sangre y descomposición.
¿Qué pasa con los herbívoros?
Exactamente lo mismo. La placenta no es carne. Es un órgano temporal que nutre los bebés en el útero y que al salir contiene una riqueza inigualable en hierro, vitaminas, defensas y hormonas como la oxitocina que ayudarán a que el útero se contraiga más rápido, evitando así hemorragias. Cualquiera que haya observado un animal de granja dar a luz sin interferir, habrá visto cómo se la come.

¿Y los humanos?
También. Las mujeres humanas han comido la placenta desde el principio de los tiempos, aunque en cada cultura se han adoptado costumbres diversas, y en la cultura occidental no se ve como algo normal hoy en día. En realidad la moda es tirarla a la basura del hospital para ser incinerada. Tradicionalmente en muchos lugares del mundo se ha hecho algo con ella, sobretodo enterrarla y plantar un árbol en el mismo lugar, o secarla y hacer remedios con el polvo, y también comerla tanto cruda como cocinada. Por ejemplo en Japón la comen cruda como el sashimi, y se considera una práctica muy normal. En Nueva Zelanda se sigue la tradición mahorí de enterrarla. Hoy en día hay muchas formas en las que la madre puede ingerir la placenta o parte de ella.
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